Congreso Internacional de Jóvenes 2026
Ev. Sandro Gluschak
IEAD 248 · Oberá, Misiones · Argentina
"Si alguno tiene sed, venga a mí y beba… de su interior correrán ríos de agua viva."
Evangelista
Sandro Gluschak
IEAD 248 · Oberá, Misiones
Dios comenzó una obra en estos días. Desde el inicio de este congreso, su Espíritu se manifestó, tocó corazones, habló a las vidas, reveló verdades. No fue casualidad lo que vivimos. Pero el Señor no quiere que esto quede como un momento emocional o un recuerdo pasajero, Él quiere completar lo que comenzó. Y para que eso suceda hay una condición que no puede ser ignorada: permanecer.
Permanecer no es simplemente quedarse, es decidir, es afirmar el corazón, es mantenerse firme aun cuando el entorno cambie. Cuando salgas de este lugar, vas a volver a tu casa, a tu rutina, a tu realidad diaria, pero no podés volver igual. Dios espera que vuelvas diferente, que vuelvas sujeto, que vuelvas obediente, que vuelvas guardando lo que recibiste.
Capítulo I
"Si alguno tiene sed, venga a mí y beba; y como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva."
Estas palabras del Señor no son solamente una invitación, son un llamado profundo al corazón de aquellos que reconocen su necesidad de Dios. No es una sed natural, es una sed espiritual, una que no puede ser saciada con nada de este mundo. Y en esta mañana, el Señor está buscando precisamente eso: corazones con sed, vidas dispuestas, almas que anhelen su presencia más que cualquier otra cosa.
El Espíritu Santo no es solamente lo que se siente en un momento de culto, no es solamente el mover que se percibe, sino que es una realidad que transforma la vida completa. El Espíritu Santo pasa a ser parte de lo que somos, de cómo vivimos, de cómo decidimos.
Capítulo II
La Palabra de Dios nos muestra que Jesucristo, siendo el Hijo de Dios, descendió con sus padres y estaba sujeto a ellos. Y dice la Escritura que crecía en sabiduría, en estatura y en gracia para con Dios y los hombres. Él sabía quién era, sabía de dónde venía, sabía cuál era su propósito, y aun así permaneció sujeto.
Esto rompe completamente la lógica humana, porque muchos creen que crecer es independizarse, pero en el Reino de Dios el crecimiento viene a través de la sujeción.
Jesús permaneció y por eso creció. No hay crecimiento espiritual sin obediencia, no hay madurez sin permanencia.
Hoy muchos desean la unción, desean el poder, desean lo sobrenatural, pero no están dispuestos a permanecer. Sin embargo, el camino de Dios sigue siendo el mismo: primero se permanece, luego se recibe.
Capítulo III
Dios habló con Jeremías y le dio una instrucción específica: ir a ellos, preparar un lugar, poner una mesa y servir vino. Todo parecía estar en orden, todo parecía venir de parte de Dios. Sin embargo, cuando llegó el momento, los recabitas dijeron que no. No porque se rebelaban, sino porque tenían una enseñanza que habían recibido de sus padres, y decidieron respetarla por encima de cualquier otra cosa.
"Nosotros hemos obedecido en todo lo que nos fue mandado."
No negociaron, no cambiaron, no buscaron adaptarse. Permanecieron firmes en lo que habían aprendido. Hoy existen muchas voces que intentan suavizar la verdad, que dicen que no pasa nada, que todo está bien, que se puede aflojar un poco. Pero cuando en el interior hay convicción, cuando la conciencia está despierta, uno sabe cuándo está obedeciendo y cuándo no.
Capítulo IV
Dios no estaba confundido al enviar esa prueba, Dios estaba probando. Porque todo aquel que tiene un propósito será probado. No para hacerlo caer, sino para afirmar su fidelidad. Habrá momentos de soledad, momentos donde nadie te vea, donde nadie te controle, donde la decisión dependerá únicamente de vos. Y en esos momentos se revela lo que realmente hay en el corazón.
Jesús mismo dijo que habría momentos en que no lo veríamos, momentos donde parecería que está en silencio. Pero en realidad, Él está observando. Observando si permanecemos, si obedecemos, si seguimos firmes. Porque Dios no busca emociones momentáneas, busca fidelidad constante.
El fuego no los destruyó, los reveló. Cuando una persona permanece fiel, Dios se manifiesta en su vida.
No importa lo que tengas en tus manos. Tal vez sentís que es poco, que no es suficiente, que no es grande. Pero Dios no mide como el hombre mide. Lo importante es no cambiar lo que Dios te dio por las ofertas del enemigo, porque el enemigo siempre va a intentar negociar tu fidelidad.
Capítulo V
Estamos viviendo tiempos finales, y Dios está derramando su Espíritu. La gloria que descendió en estos días no se fue, está presente, pero la gloria de Dios no permanece en cualquier lugar, permanece donde hay fidelidad.
Por eso Dios nos llama a algo serio, a un compromiso real. Fidelidad a su palabra, a su enseñanza, a lo que recibimos. Porque el enemigo tiene un plan para desviarte, pero Dios tiene un plan para afirmarte.
"Una sola cosa he demandado al Señor; ésta buscaré: que esté yo en la casa del Señor todos los días de mi vida."
Tal vez sentís que no recibiste algo visible, que no experimentaste algo extraordinario, pero recibiste la palabra, y la palabra es fuego. La palabra va a encender algo dentro tuyo, va a arder, va a transformarte, porque cuando la palabra entra en el corazón, nada queda igual.
En estos tiempos, Dios está levantando una generación con poder, con dones, con autoridad, pero todo comienza con una decisión firme: no cambiar. Como aquellos que fueron llevados al horno de fuego y no se doblaron, no negociaron, no cedieron. Y en medio del fuego, Dios se manifestó.
"Dios no terminó lo que empezó, Él apenas está comenzando. En esta hora, en el nombre de Jesús, se rompen cadenas, se caen ataduras, se confunden los planes del enemigo, y el Espíritu Santo comienza a moverse con libertad."
Recibe poder · Recibe la gracia · Recibe la unción 🔥
Dios está aquí, y no solo quiere tocarte… quiere permanecer en vos.